La
creencia de que un arma puede servir para protección genera
en Argentina dos muertes por día en hechos
no policiales, accidentales o en peleas entre conocidos. Que resulte
fácil obtenerlas revela que rige un paradigma equivocado
en la legislación: debe avanzarse desde una normativa del
“derecho” a poseer una indefinida cantidad de armas
a otra que lo establezca claramente como el “privilegio”
de tenerlas, frente una sociedad construida para vivir y dejar
vivir y no para matar y dejar matar.
La campaña de recolección y destrucción de
armas del gobierno en Mendoza del año 2000 (3.000 armas
y 8 mil municiones entregadas), con apoyo de diversas organizaciones
de la sociedad civil y la consecuente política de control
integral de armas y municiones y de gestión de arsenales
y depóstos, son ejemplos del camino a seguir.
Las armas recolectadas fueron destruidas y convertidas en objetos
de arte. Se conformaron redes de ONG por el desarme en el interior
de Argentina y la Red Argentina para el Desarme; se creó
la Coalición Latinoamericana para la Prevención
de la Violencia Armada (CLAVE), como consecuencia de dos situaciones:
el trabajo de las organizaciones sociales en cada rincón
del continente y la respuesta a la realidad violenta de América
Latina, al tope del ranking mundial de muertes por armas de fuego.
Bolivia
está convencido de que el problema es complejo
y que requiere de acuerdos internacionales para dirigir el comercio
ilícito de armas pequeñas y ligeras. Bolivia ha
adopatado la iniciativa de una ley respecto a las municiones y
explosivos, los principios de esta ley ahora son parte de la política
estatal. Esta ley mejorará mucho el control estatal sobre
la operación, adquisición, posesión y uso
de armas por los civiles. Bolivia es parte de la convención
para la prohibición y restricción del uso de ciertas
armas. Bolivia tiene planes para la ratificación del Protocolo
Internacional de Armas de Fuego y Municiones, que complementa
la Convención de la ONU contra el Crimen Organizado Trasnacional.
El
Código Penal de Cuba, así como
otras leyes, regulaciones y procedimientos, tiene elementos que
aseguran los medios adecuados para enfrentar el crimen, la fabricación,
la posesión, el apilamiento y el comercio ilícito
de las armas pequeñas. El Código Penal también
impone sanciones severas para quienes infrinjan en estos delitos,
enfatizó que no existen intermediarios del comercio de
armas en Cuba y el Estado controla todas las actividades trascendentes.
En Cuba no
existe un exceso de armas así que el país no cuenta
con un programa de destrucción, las únicas armas
que se destruyen son aquéllas ligeras que están
en una condición pobre. En cuanto a la cooperación
internacional, Cuba es un país miembro de la Policía
Criminal Internacional (Interpol) y, entre otras cosas, ha albergado
reuniones conjuntas de ésta organización mundial.
Cuba también ha participado en acontecimientos patrocinados
por el Centro Regional de la ONU para la Paz, el desarme y el
desarrollo en América Latina y el Caribe. Sobretodo, Cuba
considera que mientras las armas pequeñas son una forma
de defensa para la mayoría de los países, para otros
pocos representan sólo una categoría de armas según
arsenales militares vastos, que incluyen armas de destrucción
masiva (ADM), así entonces, las decisiones de la Conferencia
de Revisión se deben basar en los principios de la Carta,
en especial aquéllos que se refieren a la soberanía,
la no intervención y la autodeterminación.
En Guatemala
los compromisos adoptados en el 2001 han llevado a la
adopción de políticas relevantes en su propio país,
a la generación de acciones gubernamentales y a la toma
de iniciativas realizadas por organizaciones de la sociedad civil.
La Comisión Nacional Guatemalteca está trabajando
con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
para reducir todas las formas de violencia armada. El cuerpo legislativo
del país está fundamentando en la base de un plan
de acción nacional para combatir el comercio ilegal de
armas. El gobierno ha estado muy activo en varias conferencias
y reuniones regionales, la más reciente llevó a
una decisión, la Declaración de Antigua, que buscó
dirigir las prioridades locales y regionales que no se han incluido
o manejado con eficacia en el marco de la ONU.
Al ver hacia
delante, los intereses del país y las acciones planeadas
a futuro no están determinadas por algún conflicto,
sino por implicaciones sociales del comercio ilegal de armas pequeñas,
que incluyen la actividad criminal transnacional, el desarrollo
estancado y la violación de los derechos humanos, al final,
se espera que las negociaciones sobre el documento resultante
de la Conferencia concluyan con éxito, el problema no conoce
de límites culturales, regionales o sociales y deben enfrentarlo
todos las ONG y los Estados al trabajar en conjunto.
En Guatemala
como en toda Latinoamérica, el tráfico ilícito
de armas pequeñas no surge de una situación de conflicto
o post-conflicto. Es, en cambio, generada por desigualdad social,
falta de oportunidades socio-económicas, la debilidad de
los Estados de garantizar el Estado de Derecho, la creciente presencia
de la narcoactividad, y la existencia de crimen organizado, factores
que de igual manera afectan negativamente el desarrollo y a la
seguridad ciudadana.
México
enfrenta a nivel interno el problema del tráfico ilícito
de las armas pequeñas y ligeras, y está plenamente
consciente de la amenaza que representan a nivel regional y global.
En este sentido, reiteramos nuestro total apoyo al proceso, y
a su continuidad . Por ello, México insta a los Estados
a acordar los mecanismos de seguimiento necesarios para revisar
en forma periódica los avances y reunirse nuevamente a
más tardar en 2011 en una Segunda Conferencia de Examen
. No menos importante será impulsar el desarrollo progresivo
y la codificación del derecho internacional en la materia.
Los controles en la posesión civil son un factor clave
ya que la mayoría de las armas que circulan ilícitamente
fueron alguna vez producto del comercio legal.
Para México,
como para otros países que lo han referido en sus informes
nacionales, estas armas caen en manos de la delincuencia común,
delincuencia organizada e incluso de grupos terroristas, lo cual
constituye una grave amenaza a la seguridad nacional, regional
e internacional. Este trabajo ha incluido acciones legislativas
y administrativas, la integración de un grupo intersecretarial
para la atención del tema, la elaboración de estrategias
de recolección de armas, la adopción de acuerdos
bilaterales y una intensa participación en negociaciones
multilaterales de instrumentos relativos a las armas pequeñas
y ligeras . En el esfuerzo se han sumado distintos actores gubernamentales
y se han emprendido acciones conjuntas con organizaciones de la
sociedad civil, con buenos resultados .
Nicaragua
ha frenado de manera importante el flagelo provocado por el comercio
ilícito de armas pequeñas a nivel nacional con la
adopción del Programa de Acción del 2001 en la Asamblea.
Las iniciativas del país consideran los esquemas del control
de armas pequeñas definidos en el Programa, a la par de
los esfuerzos para asegurar la cooperación entre las entidades
Estatales para combatir y regular el comercio ilícito.
Nicaragua trabaja con otros miembros de la Organización
de Estados Americanos (OEA) para ayudar a los países más
afectados de la región y que fortalezcan su capacidad para
la lucha contra el comercio ilícito de armas pequeñas
en sus territorios.
Perú es parte de instrumentos internacionales
relacionados con el el desarme y ha incorporado la legislación
nacional a los aspectos conceptuales de la Convención Interamericana
contra la Fabricación y el Tráfico Ilegal de Armas
de fuego, las partes, los componentes y las municiones. Perú
también ha intensificado los contactos con la Comunidad
Andina para implementar la Decisión 552, el Plan Andino
para la prevención, la lucha y la eliminación del
tráfico ilegal de armas ligeras y pequeñas en todos
sus aspectos. El país también está participando
con el grupo de trabajo de armas de fuego y municiones del MERCOSUR
y sus Estados Asociados.
República Dominicana ha adoptado el Plan
de Acción del 2001 a la vez de seguir participando de manera
continua en los esfuerzos mundiales para asegurar así la
implementación. El país tiene un interés
particular en aquellos que dirigen el desarrollo socioeconómico
y aspectos de la seguridad del comercio de las armas pequeñas
ilegales. Por su parte República Dominicana ha promulagdo
una legislación para regular las ventas, la posesión
de armas de fuego y los componentes.
Uruguay ha ratificado, entre otros instrumentos
regionales, la Convención Interamericana contra la Fabricación
y Tráfico Ilegal de Armas Pequeñas. A nivel subregional,
ha participado en los grupos de trabajo del MERCOSUR sobre armas
de fuego, que llevaron a la aprobación de un Memorando
Regional para el entendimiento del intercambio de información
del tráfico ilegal de armas de fuego, municiones, explosivos
y otros materiales relacionados.
Venezuela ha aprobado varias leyes para controlar
el comercio ilícito, incluyendo las leyes sobre armas,
explosivos y las regulaciones pertienentes, la legislación
juridica de desarme para proteger y controlar los arsenales, los
depositos de armas y las municiones. En el 2005 el gobierno venezolano
lanzó una campaña pública para evitar, combatir
y eliminar el comercio ilícito de armas pequeñas.
Venezuela también ha estado cumpliendo con los lineamientos
establecidos en la Convención Interamericana contra la
Fabricación Ilegal de Armas de Fuego, municiones, explosivos
y otros materiales relacionados y ha participado en el Grupo de
Trabajo de armas de fuego y municiones de MERCOSUR y los Estados
Asociados.
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